26 de abril de 2013

Palma

Día 1º, paseo relajado por las calles y plazas de la Palma comercial, bulliciosa y antigua.

Tiempo aproximado: 3-5 horas sin contar visitas a monumentos.
Llevar calzado cómodo, una pequeña mochila con pic-nic y agua, algunas monedas, en verano gorra y protector solar.

No os asustéis por lo de bulliciosa. Creedme, el bullicio que existe en Palma no tiene nada que ver con la aglomeración estresante de cualquier gran ciudad. En Palma hasta el bullicio es tranquilo, por algo llaman a Mallorca “la isla de la calma”.
En esta excursión por la capital de la isla pasearemos por sus calles y plazas más conocidas en un recorrido lleno de contrastes, desde la cultura árabe hasta el modernismo. No dejéis de sentir el fresco de sus callejuelas, el colorido de sus comercios más típicos y maravillad su arquitectura culminada con la obra más importante: su catedral, La Seu.

Comenzamos nuestro itinerario en la Plaça d'Espanya. Esta plaza es el lugar de encuentro de muchos palmesanos. En ella se encuentra el famoso “Café Cristal”, con más de medio siglo de historia y su peculiar interior decorado al estilo francés. Cruzando la avenida, encontramos la estación de metro junto a la estación del Tren de Sóller.
Nos dirigimos hacia la calle Sant Miquel que tomamos hacia la izquierda, justo donde se encuentra la Iglesia de Santa Catalina. En esta calle es donde pintores, músicos y bohemios muestran e interpretan sus obras al turista el cual se sumerge en un festival de colores y sonidos que obligan a ralentizar el paso.
Unos pocos metros más adelante, a nuestra izquierda podemos encontrar la Plaça de l’Olivar y el Mercat de l'Olivar, mercado digno de ser visitado por su colorido y sobre todo por la frescura y variedad  de sus pescados vendidos, en ocasiones, por los propios pescadores. Podemos aprovechar además para comprar algún avituallamiento para el camino.

Siguiendo de nuevo por la calle Sant Miquel encontramos a pocos metros a la derecha la Iglesia de Sant Miquel, lugar donde la calle se estrecha en una vorágine de pequeños comercios y turistas que nos conducirán hasta la Plaça MajorEn esta plaza porticada  rectangular, podemos encontrar mimos, hombres estatua, caricaturistas y artesanos que exponen sus cualidades artísticas al público. Debajo de esta plaza (bajando por las escaleras mecánicas) existe un pequeño centro comercial que puede ser interesante visitar si deseas realizar alguna compra de artículos de piel y bolsos, además también hay un pequeño supermercado y servicios públicos.

Salimos de la plaza por el pórtico lateral contrario al que entramos y cruzamos otra pequeña plaza, a nuestra derecha podemos observar el edificio modernista de Can Forteza Rei. Tomamos, a la derecha, la calle peatonal Jaume II. Esta calle está dedicada al comercio de  joyas, piedras y platería, antiguos oficios de la ciudad que aún mantienen la tradición de trabajar los metales y piedras artesanalmente.
Sin llegar al final de la calle encontramos a la izquierda la Plaça Cort, donde podemos encontrar un olivo centenario y maravillarnos con el artesonado de la cornisa del Ayuntamiento y su fachada barroca del siglo XVII.


Seguimos, dejando el Consistorio Municipal a nuestra derecha, hasta llegar a la Plaça Santa Eulàlia donde, evidentemente, encontramos la Iglesia de Santa Eulàlia. Siguiendo adelante llegamos a la Plaça de Sant Francesc, donde podemos visitar la Basílica de Sant Francesc, dentro de la cual se encuentra la tumba del beato mallorquín Ramón Llull.

Frente a la Basílica y junto al Palacio del Marquès de Palmer, tomamos una calle estrecha, la calle Pare Nadal,  en un cruce de calles seguimos recto por la calle Santa Clara. Esta calle se bifurca, a pocos metros, en dos: hacia la izquierda llegamos, al fondo, hasta el Monasterio de Santa Clara (normalmente cerrado al público) y hacia la derecha la calle Can Serra nos lleva hasta los Baños Árabes. Seguimos por la calle y dejamos atrás los baños girando hacia la derecha por la calle Portella donde encontramos el Museo Histórico de Mallorca. Siguiendo por la calle Portella tomamos el siguiente cruce a nuestra izquierda para meternos en unas quebradas callejuelas que nos conducen hasta la parte trasera de la catedral, siguiendo sus muros desembocamos en la pequeña Plaça Almoina, donde se encuentra el portal del mismo nombre que da acceso al interior de la Catedral.
Por fuera y rodeando el edificio accederemos a su fachada principal, frente a la cual se encuentra el Palau de l’Almudaina, antigua ciudadela árabe que tras la reconquista fue residencia de gobernadores y reyes de la isla y actualmente es residencia oficial de los Reyes de España. Siguiendo el rodeo llegamos al Mirador donde se encuentra el segundo portal lateral de la Catedral y donde podremos disfrutar de unas magníficas vistas de la bahía de Palma y el Parc de la Mar. Llegados a este punto es más que posible que nos apetezca reponer energías por lo que es ideal para tomar nuestro pic-nic y hacer un pequeño descanso. Bajando unas escalera, a la derecha podemos encontrar unos jardines junto al Palacio.

Para retomar nuestro itinerario nos situamos de espaldas a la fachada principal de la Catedral y tomamos, a la derecha, la calle que a pocos metros nos sitúa arriba de una larga escalinata, la bajamos hasta llegar a la Plaça de la Reina, cruzando la plaza, de frente a la escalinata, tomamos la estrecha calle de Apuntadors, giramos a la izquierda por la calle Sant Joan y llegamos hasta la Plaça de la Llotja donde se encuentra Sa Llotja (La Lonja).

Deshacemos el camino andado hasta llegar de nuevo a la Plaça la Reina y tomamos la avenida arbolada denominada Passeig des Born. Se trata de un bonito bulevar al final del cual se encuentra la Plaça  Rei Joan Carles I. Giramos hacia la derecha por la calle Unió hasta llegar a la Plaça del Mercat donde se encuentra el Palau Berga, sede del Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares, y el edificio modernista de Casasayas.
Unos metros adelante, en la Plaça Weyler podremos observar el edificio modernista Gran Hotel y frente a él, el Forn d’es Teatre, donde podemos deleitarnos con sus productos típicos artesanos; lo reconoceremos porque su fachada aparece en las postales de recuerdo de Mallorca.

Volvemos a la Plaça del Mercat y junto a la iglesia de Sant Nicolau y por el lado izquierdo tomamos la calle Orfila, giramos hacia la izquierda por la calle Sant Nicolau y subiendo por las escaleras llegamos hasta la Plaça Cort, que ya conocemos. Ahora tomamos la calle por la que circulan los vehículos, la calle Colón. En esta calle se encuentran comercios de las grandes marcas de lujo en joyería, ropa y bolsos. La calle hace un giro a la derecha y a pocos metros llegamos a la Plaça Capellers desde donde parte la calle peatonal del Sindicat. Ésta es otra calle comercial más utilizada por los residentes de Palma para hacer sus compras diarias y no tan visitada por los turistas. Al final de la calle desembocamos en la Plaça Alexandre Jaume que se encuentra a la izquierda. Siguiendo todo recto la calle por la que circulan los vehículos llegamos a nuestro punto de partida: la Plaça d'Espanya.

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