1 de octubre de 2013

Deià


Itinerario: Deià – Cala Deià – Son Marroig - Sa Foradada.

Tiempo: 1 día completo (hasta la puesta de sol).
Consejo: El itinerario transcurre por carretera de montaña. Durante los meses de verano (julio, agosto) la pequeña Cala Deià suele estar masificada desde media mañana hasta bien entrada la tarde, el problema de aparcamiento es evidente y tal vez no exista un hueco para extender la toalla; durante el resto del año esto cambia. El aparcamiento en Deià es complicado durante estos mismos meses, existen pequeños aparcaderos junto a la carretera antes y después de la población.

Para comenzar nuestra excursión, desde Palma, tomaremos la ctra. PM-104 o ctra. de Valldemossa, dirección a la Universidad de las Islas Baleares. Atravesamos y dejamos la población de Valldemossa y a pocos metros tomamos un desvío a la derecha por la Ma-10, dirección Deià. Tras pasar la finca de Son Marroig y el mirador de Na Foradada (que después visitaremos) llegamos a Deià.

En este punto del recorrido podemos decidir si visitamos la población o bajamos a la cala para evitar la aglomeración de ésta más entrada la mañana, dejando la visita para más tarde.

Deià es un pequeño, tranquilo y bonito pueblo situado en la costa occidental de la Sierra de Tramuntana, a los pies del Puig des Teix. El topónimo deriva del árabe "ad-daia" que significa aldea.
Subiendo hacia lo más alto se encuentra la Iglesia Parroquial sobresaliendo del resto de edificaciones. La iglesia data del siglo XIV y fue reconstruida durante el siglo XVIII. Se trata de una construcción de una sola nave cuadrada, cubierta por una bóveda de medio punto con el campanario adosado que antiguamente desempeño las funciones de torre de defensa. En su interior se encuentra el Museo Parroquial. Junto a la iglesia se encuentra el cementerio, lugar tal vez poco recomendable para visitar pero donde podremos curiosear las lápidas de famosos escritores y artistas que han elegido este lugar para ser enterrados, entre ellos el más importante fue el escritor Robert Ranke Graves.
Sin duda pasear por sus estrechas calles, descubrir cada rincón y pararnos en algunas de sus terrazas a tomar un refrigerio, será el mayor placer que encontremos en esta visita.

La población de Deià y el nombre de Robert Graves están profundamente unidos. Este poeta inglés (Wimbledon), casado con una feminista con la que tuvo cuatro hijos, huyó con su amante a la isla de Mallorca donde fijó su residencia en 1929 hasta su muerte en 1985. Su estancia sólo fue interrumpida durante la Guerra Civil española, cuando ambos tuvieron que marchar a Estados Unidos. Allí, tras la separación con su amante, conoció a su segunda esposa con la que volvió a Mallorca, acabada la II Guerra Mundial, para quedarse definitivamente.
Sus novelas “Claudio, emperador y dios” y “Yo, Claudio” (ésta última llevada al cine es la que le dio fama universal) son sus obras más conocidas. Aunque era conocido por este tipo de género, para Graves sus novelas eran el sustento económico para dedicarse a su pasión: la poesía. Autor de 20 poemarios propios y más de 30 tomos de selecciones de sus poemas, fue la poesía la que le dio los mayores honores académicos.
Otros muchos artistas como Alec Guinness, Peter Ustinov, Grabiel García Márquez o Ava Gardner fueron atraídos por la existencia idílica de Graves en la isla, idilio que demuestra en su libro sobre Deià titulado “Visión de Mallorca”, obra que le hizo ganarse el respeto y admiración de sus habitantes al que llamaban Don Roberto. Hoy en día una gran parte de los residentes aquí son ingleses que, o bien viven todo el año o bien mantienen una segunda residencia alejados del frío británico.

Saliendo de Deià, siguiendo la carretera en dirección Sóller, a muy pocos kilómetros y casi escondido, sale a la izquierda un camino asfaltado que baja serpenteando por un entorno boscoso hasta llegar al mar. Cien metros antes debemos dejar el vehículo en un aparcamiento de zona azul, debemos recordar que la zona verde es exclusivo para residentes.

Cala Deià es una playa protegida del temporal de cantos rodados y grava, donde desembocan las aguas ocasionales del Torrent Major. Sus aguas son transparentes y azuladas, el fondo, de roca y arena, pronto dejamos de tocarlo debido al gran desnivel que presenta la orilla. Cerca de ésta existe una gran roca que se convierte en el entretenimiento de algunos bañistas. A un lado existen unas pequeñas casas de pescadores con un embarcadero donde hay varios restaurantes cuyas terrazas cuelgan del acantilado, al frente podemos ver unos “garajes de barcas” o escars utilizados para guardar las pequeñas embarcaciones. Todo ello rodeado de una vegetación exuberante y un gran ambiente de turistas y locales que en ocasiones se convierte en masificación, lo que resta encanto a uno de los rincones más bellos de la isla.

Volvemos a la carretera y nos dirigiremos al punto final de nuestro itinerario. Salimos de Deià en dirección a Valldemossa. A pocos kilómetros, en el margen derecho, entraremos en el aparcamiento del mirador de Sa Foradada.

Sa Foradada o Na Foradada, traducido literalmente como “la agujereada”, es una pequeña península de roca y vegetación al final de la cual existe un gran peñasco con un gran orificio redondo que podemos observar desde el mirador. Junto a la casa museo de Son Marroig parte un sendero que podemos tomar si queremos emprender una pequeña excursión a pié para llegar abajo. Al tratarse de una finca privada deberemos pedir permiso o advertir de nuestra presencia en la casa antes de partir. La excursión que transcurre por pinar y centenarios olivos dura aproximadamente 1 hora de bajada y 1,5 horas de subida a la que hay que añadir el tiempo que estemos disfrutando del baño que podremos tomar en un embarcadero al final del camino.

Podemos visitar la Casa Museo de Son Marroig. Esta possessió fue el lugar donde vivió uno de los personajes más importantes de Mallorca: el archiduque Luis Salvador de Austria. La casa museo está dedicada a su figura y su obra en la que muestra su amor por esta tierra. Un personaje al que dedicaremos el espacio que se merece. En el museo podemos encontrar objetos relacionados con el archiduque así como visitar sus jardines y un precioso cenador de mármol, motivo de grandes postales y desde donde podremos disfrutar de unas preciosas vistas.

Tanto si se ha realizado la excursión a pié como si no, es recomendable esperar para disfrutar de la más bella puesta de sol sobre Na Foradada. La redonda silueta del forat quedará dibujada sobre el claro reflejo del sol en el mar, entendiendo por qué tan ilustre personaje quedó prendado de estas tierras.
Nosotros, con esta hermosa estampa grabada en nuestra retina (o en el sensor de nuestra cámara) emprenderemos la vuelta a Palma.

Esta excursión ha sido redactada con ayuda de las siguientes páginas web:

http://www.ajdeia.net/municipi/recorregut/index.es.html


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