19 de noviembre de 2013

Parque Nacional Marítimo Terrestre del Archipiélago de Cabrera


Colònia de Sant Jordi – Pto. Cabrera – Castillo – Monumento a los Franceses – Playas de Cabrera – Pto. Cabrera - Sa Cova Blava (trayecto de vuelta) – Colònia de Sant Jordi.

Tiempo: 1 día completo.
Consejo: Es más que aconsejable reservar la excursión con antelación. Llevar protección solar, gorra y si suele marearse en los barcos, se recomienda llevar pastillas para el mareo. Existe opción de reservar la excursión con menú incluido que se sirve en la barca, pero podemos llevar nuestra comida y bebida y almorzar en un área de recreo existente (no hay chiringuito) junto a la playa.

Desde que en 1991 el Archipiélago de Cabrera fue declarado Parque Nacional Marítimo Terrestre, este conjunto de islas e islotes puede ser visitado en una excursión organizada de un día. Las embarcaciones de turistas o golondrinas, parten del puerto de la Colònia de Sant Jordi por la mañana y retornan a media tarde, ya que no es posible pernoctar, si no es con permiso, en el Parque. Pero antes que nada pongámonos un poco en situación.

El Archipiélago de Cabrera se encuentra situado al sur de Mallorca. Está constituido por 19 islas e islotes siendo Cabrera la mayor de ellas. Se trata de un espacio natural virgen con un alto valor ecológico, especies endémicas y con uno de los fondos marinos más bien preservados del Mediterráneo.

La vegetación que podemos observar es básicamente monte bajo de acebuches y sabinas, y alguna zona extensa muy localizada de pinar. En el fondo marino encontramos posidonia, planta protegida que contribuye a la transparencia de las aguas, entre otras funciones.

De los animales que podemos encontrar destaca la pardela balear, la gaviota, el cormorán, el águila pescadora, el halcón y diez subespecies endémicas de lagartija balear. Hay que mencionar que en estas aguas hubo presencia de ejemplares de focas monje, hoy en día desparecidas.


cabrera puerto
Puerto de Cabrera "Es moll"

En Cabrera se han encontrado restos prehistóricos de la Edad de Bronce y existe documentación que avala la existencia de una basílica paleocristiana del año 398. Durante los S. XIII y XIV, el puerto natural de la isla fue utilizado por piratas berberiscos como base para atacar las costas mallorquinas. A principios del S. XIX, durante la Guerra de Independencia Española, fue utilizada como cárcel natural de prisioneros franceses. Tras la firma de la paz, pasa a ser propiedad privada y poco después expropiada por el Estado. A finales del S. XX se establece una Comandancia Militar y sus efectivos utilizan el enclave para realizar maniobras y ejercicios de tiro que poco a poco van desapareciendo. En  1991 y tras un gran movimiento ecologista, el conjunto de islas es declarado Parque Nacional Marítimo Terrestre.

Actualmente Cabrera, única isla visitable de forma turística, está deshabitada y sin apenas construcciones, solamente una dotación militar y personal del Parque permanecen en ella de forma constante y relevada. En ella existe un pequeño puerto natural, Es Moll, donde desembarcan las barcas turísticas que parten de la Colònia de Sant Jordi o desde Portopetro en la costa mallorquina. Junto al puerto se agrupa un conjunto de casas donde podemos encontrar una pequeña cantina y servicios. El Castell se alza sobre una colina desde donde se divisa toda la bahía y la entrada al puerto. 

Otros sitios de interés son  Monumento a los Franceses; Es celler, donde existe un museo; y la zona de las playas, habilitada con cañizos, sillas y mesas para disfrutar del baño y el almuerzo. 


Entre los lugares más bellos que podemos encontrar en Cabrera destacamos el Faro d’Ensiola, Cala Ganduf y La Miranda, una colina con vistas a gran parte de la isla.

cabrera vistas castillo
Vistas desde Castillo

Como Parque Nacional protegido, el número de turistas que pueden visitar la isla al día está limitado, al igual que la navegación por sus aguas, el fondeo de embarcaciones y la práctica de submarinismo deportivo, teniendo que pedir permiso a la dirección del Parque para estas últimas. El acceso a ciertas partes de la isla también está restringido y sujeto a normas que tratan de mantener el estado virgen de la isla lo máximo posible.

“Cabrera se mira pero no se toca”. Éste fue el primer pensamiento que me vino a la cabeza tras escuchar atentamente las explicaciones y consejos del guía que nos recibió en el puerto de Cabrera. Y es que las restrictivas normas y el poco tiempo no dan para mucho en la visita a la isla. No tardé en comprender que esas normas no eran para incomodar al visitante sino para proteger un espacio natural que debe ser tratado como una joya de enorme valor.

Lo primero que debemos hacer antes de realizar nuestra excursión a Cabrera es reservar para el día que deseemos y existan plazas libres. Después deberemos llegar hasta la Colònia de Sant Jordi (lugar más cercano desde Palma), por lo que tomaremos la carretera Ma-19 hasta Llucmajor y de ahí a Campos, desde donde tomaremos la PM-604 que nos dejará, finalmente,  en la Colònia, desde donde embarcaremos rumbo a Cabrera.

La travesía dura aproximadamente una hora, que apenas sufriremos, ya que el trayecto nos pasea por el conjunto de islotes y pequeñas islas, como Na Foradada donde existe un pequeño faro, antes de llegar a Cabrera, la isla más grande. En el puerto nos llama la atención la transparencia de sus aguas, que dejan ver los peces y el fondo de arena y posidonia. Un guía nos informará de lo que podemos y no podemos hacer en el Parque y la situación de los lugares que están perfectamente señalizados e identificados.

Uno de los lugares que podemos visitar es el Castillo de Cabrera. Llegamos a él en 30 minutos aprox; desde el puerto, siguiendo un camino que asciende. Se trata de una fortificación de muros sólidos a unos 70 metros sobre el nivel del mar, desde donde se controla la entrada al puerto natural de la isla. Se piensa que su construcción fue realizada en el S. XIV y a partir de entonces las incursiones de piratas y guerras hicieron que se destruyera y se reconstruyera en varias ocasiones hasta llegar al estado actual. Desde él podemos disfrutar de magníficas vistas sobre la bahía.

cabrera monumento franceses
Monumento a los Franceses

Retornamos al puerto y nos dirigimos al interior de la isla por un camino que nos llevará, en poco menos de una hora hasta el Monumento a los soldados Franceses. Se trata de un monolito piramidal coronado por una cruz que el Príncipe Joinville levantó en honor a los miles de prisioneros franceses de la Guerra de la Independencia Española que fueron abandonados en esta isla a su suerte, en unas condiciones inhumanas, sin agua ni comida, en espera de ser devueltos a su país. Miles de ellos murieron. Este monumento hace honor a esos fallecidos en esa cruel historia acaecida en Cabrera, que lleva encadenada a su nombre. Cerca del monumento se encuentra Es Celler, una construcción realizada aprovechando la antigua bodega de los antiguos propietarios de la isla, la familia Feliu, donde se ha habilitado un museo etnográfico que narra la historia de esta isla.

Volvemos por el mismo camino y nos dirigimos hacia la bahía. Encontramos las dos playas más importantes de Cabrera: la primera sa Platgeta y, bordeando la bahía hacia la izquierda s’Espalmador. En cualquiera de ellas podremos refrescar nuestra visita en sus aguas transparentes. En las proximidades de la primera encontraremos una zona de recreo con mesas y sillas para poder almorzar, si hemos optado por llevar nuestra comida.

Se acerca la hora de volver. Para ello debemos acudir al puerto poco antes de la hora establecida para partir. Embarcaremos en la golondrina y tras salir de la bahía ésta se dirigirá hacia Sa Cova Blava, la cueva azul. Su nombre nos da una idea del magnífico espectáculo de color y sensaciones que experimentaremos en esta última visita (si el estado de la mar lo permite). Nos acercamos a un pequeño orificio horadado en la roca acantilada. La entrada a la cueva está acompañada de una controlada tensión. Dentro disfrutaremos de uno de los baños más estimulantes que jamás hayamos tomado, como colofón a un día lleno de sensaciones y naturaleza virgen como en muy pocos sitios podemos encontrar.

FUENTES:


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