Cabrera
El Archipiélago de Cabrera se encuentra situado al sur de Mallorca. Está constituido por 19 islas e islotes siendo la isla de Cabrera la mayor de ellas.
Este conjunto de islas e islotes puede ser visitado en una excursión organizada de un día. Las embarcaciones de turistas o golondrinas parten del puerto de la Colònia de Sant Jordi por la mañana y retornan a media tarde. No es posible pernoctar, si no es con permiso, en el Parque Nacional.
La travesía en la golondrina dura aproximadamente una hora. El trayecto nos pasea por el conjunto de islotes y pequeñas islas, como Na Foradada donde existe un pequeño faro. Una vez hemos llegado a la isla un guía nos informará de lo que podemos y no podemos hacer en la isla y la situación de los lugares que están perfectamente señalizados.
EL PARQUE NACIONAL
“Cabrera se mira pero no se toca”. Éste fue el primer pensamiento que me vino a la cabeza tras escuchar atentamente las explicaciones y consejos del guía que nos recibió en el puerto. Y es que las restrictivas normas y el poco tiempo no dan para mucho en la visita a la isla. No tardé en comprender que esas normas no eran para incomodar al visitante sino para proteger un espacio natural que debe ser tratado como una joya de enorme valor.
El Archipiélago de Cabrera fue declarado, tras un gran movimiento ecologista, Parque Nacional Marítimo Terrestre en el año 1991. Se trata de un espacio natural virgen con un alto valor ecológico, especies endémicas y con uno de los fondos marinos más bien preservados del Mediterráneo.
El número de turistas que pueden visitar la isla al día está limitado, al igual que la navegación por sus aguas, el fondeo de embarcaciones y la práctica de submarinismo deportivo. El acceso a ciertas partes de la isla también está restringido y sujeto a normas que tratan de mantener el estado virgen de la isla lo máximo posible.
SU HISTORIA
En Cabrera se han encontrado restos prehistóricos de la Edad de Bronce y existe documentación que avala la existencia de una basílica paleocristiana del año 398. Durante los siglos XIII y XIV, el puerto natural de la isla fue utilizado por piratas berberiscos como base para atacar las costas mallorquinas.
A principios del S.XIX, durante la Guerra de Independencia Española, fue utilizada como cárcel natural de prisioneros franceses. Tras la firma de la paz la isla pasa a ser propiedad privada y poco después expropiada por el Estado. A finales del siglo veinte se establece una Comandancia Militar y sus efectivos utilizan el enclave para realizar maniobras que poco a poco van desapareciendo.
LA FLORA Y FAUNA
La vegetación que podemos observar es básicamente monte bajo de acebuches y sabinas, y alguna zona extensa muy localizada de pinar. En el fondo marino encontramos posidonia, planta protegida que contribuye a la transparencia de las aguas, entre otras funciones.
De los animales que podemos encontrar destaca la pardela balear, la gaviota, el cormorán, el águila pescadora, el halcón y diez subespecies endémicas de lagartija balear. Hay que mencionar que en estas aguas hubo presencia de ejemplares de focas monje, hoy en día desparecidas.
EL PUERTO
Es Moll es el puerto natural de Cabrera donde desembarcan las barcas turísticas que parten de la Colònia de Sant Jordi o desde Portopetro. Llama la atención la transparencia de sus aguas, que dejan ver los peces y el fondo de arena y posidonia.
Actualmente Cabrera está deshabitada y sin apenas construcciones, solamente una dotación militar y personal del parque permanecen en ella de forma constante y relevada. Junto al puerto se agrupa un conjunto de casas donde podemos encontrar una pequeña cantina y servicios.
EL CASTILLO
Uno de los lugares que podemos visitar es el Castillo de Cabrera o el Castell, como popularmente se le conoce. Llegamos a él en 30 minutos, tomando la senda que asciende ligeramente desde el puerto.
Se trata de una fortificación de muros sólidos, que se alza sobre una colina a 70 metros sobre el nivel del mar y desde donde se controla la entrada al puerto natural de la isla. Se piensa que su construcción fue realizada en el siglo XIV. A partir de entonces las incursiones de piratas y distintas guerras hicieron que se destruyera y se reconstruyera en varias ocasiones hasta llegar al estado actual. Desde él podemos disfrutar de magníficas vistas sobre la bahía.

LOS RINCONES
En el interior de la isla, siguiendo uno de los caminos habilitados, llegaremos hasta el Monumento a los Franceses. Se trata de un monolito piramidal coronado por una cruz que el Príncipe Joinville levantó en honor a los miles de soldados prisioneros franceses de la Guerra de Independencia Española. Estos soldados fueron abandonados en esta isla a su suerte en unas condiciones inhumanas, sin agua ni comida, en espera de ser devueltos a su país. Miles de ellos murieron. Este monumento hace honor a esos fallecidos en esa cruel historia acaecida en Cabrera, que lleva encadenada a su nombre.
Cerca del monumento se encuentra Es Celler, una construcción realizada aprovechando la antigua bodega de los antiguos propietarios de la isla, la familia Feliu. En ella se ha habilitado un museo etnográfico que narra la historia de esta isla.
Entre los lugares más bellos que podemos encontrar en Cabrera destacamos el Far d’Ensiola, Cala Ganduf y La Miranda, una colina con vistas a gran parte de la isla.
En la misma bahía donde desembarcamos encontramos las dos playas más importantes de Cabrera. sa Platgeta y, bordeando la bahía hacia la izquierda s’Espalmador. En cualquiera de ellas podremos refrescar nuestra visita en sus aguas transparentes. En las proximidades de la primera encontraremos una zona de recreo con cañizo, mesas y sillas de madera.
LA CUEVA AZUL
Se acerca la hora de volver. Para ello debemos acudir al puerto poco antes de la hora establecida para partir. Embarcamos en la golondrina y tras salir de la bahía ésta se dirige hacia Sa Cova Blava. Su nombre nos da una idea del magnífico espectáculo de color y sensaciones que experimentaremos en esta última visita (si el estado de la mar lo permite). La embarcación se acerca a un pequeño orificio horadado en la roca acantilada. La entrada a la cueva está acompañada de una controlada tensión. Dentro disfrutaremos de uno de los baños más estimulantes que jamás hayamos tomado, como colofón a un día lleno de sensaciones y naturaleza virgen como en muy pocos sitios podemos encontrar.
FUENTE PRINCIPAL:
Parque Nacional Marítimo – Terrestre del Archipiélago de Cabrera