Pollença

/ julio 18, 2014/ Cultural, Urbano/ 0 comentarios

¿Una ciudad tranquila o un pueblo grande? Pollença es una de las poblaciones más importantes de Mallorca. Con algo más de 15.000 habitantes, Pollença se ha apartado del turismo de masas acogiendo, sin embargo, un turismo ávido de cultura y tranquilidad. Situada en un valle rodeada de montañas a los pies de la Serra Tramuntana y el Puig de Maria sin embargo se encuentra a pocos kilómetros de la costa donde tiene su salida al mar en el Port de Pollença.

HISTORIA

La historia de Pollença tiene sus inicios en la cultura Pretalaiótica, (Conjunto de cuevas artificiales funerarias conocidas como Coves de l’Alzinaret, 1600 A.C., localizadas en Cala Sant Vicent). A lo largo de su historia romanos, árabes, templarios, católicos y jesuitas han dejado su huella en las diversas construcciones y tradiciones de la ciudad.

Pero sin duda, una de las fechas más recordadas por todos los pollencís es el desembarco de los piratas moros dirigidos por Dragut. Durante la noche del 30 de mayo de 1550, ataviados con palos, cuchillos y cualquier arma doméstica, los mallorquines y mallorquinas salieron al encuentro de los piratas. Tras una sangrienta lucha éstos fueron vencidos no sin un gran número de bajas por ambas partes. Este hecho es recordado todos los años el día 2 de agosto con una tradicional representación de la lucha entre moros y cristianos, esta vez con carácter festivo, en la que participan todos sus habitantes.

POLLENÇA

Paseando por la parte antigua de la ciudad encontramos su céntrica Plaça Major, donde se encuentra la iglesia Parroquial de Nostra Senyora dels Angels, construida en el siglo XVIII. En el lado izquierdo de la iglesia se encuentra la Plaça Vella que, junto a las calles de los alrededores, forman la parte primitiva del núcleo urbano con un marcado carácter medieval que invita al paseo sosegado.

En la pequeña plaza de l´Almoina se encuentra la Font des Gall, convertida en uno de los referentes simbólicos de Pollença. Al final de la calle Costa i Llobera está el oratorio de Sant Jordi, una vieja iglesia del siglo XVI de planta basilical. En la calle Jesús se encuentra el edificio de Monti-sion, el viejo convento de los jesuitas construido en el siglo XVII, que habitaron hasta su expulsión de España.

Desde la calle de Jesús comienza una larga escalinata de 365 peldaños jalonada por cipreses al final de la cual nos situamos en la cima de una colina donde se encuentra la pequeña capilla del Puig del Calvari. En su escalinata, durante la Semana Santa, se celebra la fiesta del Davallament, representación de la Pasión de Cristo de forma solemne y trágica. Desde lo alto del Calvario podemos disfrutar de unas magníficas vistas de la bahía de Pollença y a los pies parte de la población.

A las afueras de la población, cruzando el Torrent de Sant Jordi, encontramos el Pont Romà (Puente Romano), una de las pocas muestras en la isla del paso de los romanos y que gracias a distintas restauraciones lo han hecho persistir en el tiempo.

PUIG DE MARIA

Saliendo de la población, en la carretera PM-2200, encontramos el Camí d’es Puig, comienzo de la subida al Puig de Maria. En lo alto, a 330 metros de altura, visitaremos el Santuario. Construido durante los siglos XIV y XV podemos observar una torre de defensa con murallas, dentro de las cuales se encuentra la Iglesia, de estilo gótico, donde se conserva una imagen de la Virgen María. Las vista desde este emplazamiento son espectaculares, tanto al mar como a la Serra Tramuntana. La subida al Santuari del Puig de Maria se puede realizar caminando (1 hora aprox.). El acceso con coche está permitido hasta que llegamos a un camino empedrado donde debemos continuar caminando (15 min). Es una excursión que nos puede llevar entre 1 y 2,5h realizarla.

PORT DE POLLENÇA

El Port de Pollença se encuentra a pocos kilómetros de la población en dirección al mar. Presidiendo la Bahía de Pollença, a su espalda, se alza la imponente Serra de Cavall Bernat. El pequeño puerto deportivo es un lugar agradable para dar un paseo entre las pequeñas embarcaciones –a veces no tan pequeñas- y los siempre curiosos llaüts. Si queremos ejercitar nuestras piernas podemos recorrer la playa donde seguramente algún surfista nos deleite con sus piruetas sobre su tabla impulsada por un parapente.

El Port de Pollença es erigido como pequeño núcleo turístico donde pasan sus vacaciones muchos mallorquines que comparten sus ganas de descansar con turistas británicos. La afluencia de este turismo anglosajón, en parte, es debido a la escritora británica Agatha Christie quien, con su obra Problema en Pollensa, dio a conocer este lugar entre sus compatriotas. A partir de entonces el paso de personas ilustres como Winston Churchill o el cineasta y escritor Peter Ustinov, dieron al Port de Pollença un aire culto y selecto, donde en sus cafés se hablaba de política, cine y literatura.

FUENTES:

www.pollensa.com

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